Hoy en día uno de los principales motivos de consulta en nuestra clínica es el dolor de hombro u omalgia, además de ser una de las dolencias que puede ser más dolorosa y limitante funcionalmente para el paciente.

En estos casos es muy importante hacer un buen diagnóstico diferenciador que nos permite conocer con exactitud cuál es la estructura lesionada que provoca el dolor y así realizar un tratamiento adecuado y a medida. Frecuentemente nos encontramos con paciente de varias semanas de evolución e incluso meses con el mismo dolor que aparece de forma fluctuante y donde el tratamiento médico con antiinflamatorios para un diagnóstico poco específico de “tendinitis de hombro” ya no da ningún resultado.

En gran parte de las ocasiones determinamos que el dolor principal lo está provocando una estructura llamada Bursa Subacrominal, ya sea por una inflamación directa de la misma o a consecuencia de una lesión asociada tendinosa.

La bursitis subacromial es la inflamación de la bursa (bolsa) que cubre los tendones del manguito rotador en el hombro, que se encuentran por debajo del acromion (hueso más lateral de la escápula). La bursa es un pequeño saco revestido de líquido sinovial cuya función es de proteger el roce entre el hueso y los tendones, para que no toquen directamente los tendones con el hueso, y contiene una mínima cantidad de líquido en su interior. Cuando esta bolsa se inflama por distintas razones, aumenta el líquido dentro de ella y se comprime entre el acromion y los tendones del manguito rotador generando el dolor. (Cuando esta bolsa se inflama por algunas de las razones que explicaremos a continuación, aumenta el líquido sinovial que hay dentro de ella provocándose una disminución del espacio en la zona subacromial con la consiguiente compresión de las estructuras generando dolor.)

Las causas que pueden provocar la bursitis pueden ser de origen traumático directo al levantar un gran peso, por impacto o golpe en el hombro, mecanismo deportivo (gesto deportivo), inestabilidad articular del hombro por desequilibrio neuromuscular o por micro-traumatismos de repetición que generamos con la realización de un gesto sencillo de forma continua durante tiempo prolongado o postura mantenida que genera fricción en esta bursa.

Dependiendo el grado de inflamación que presente la bursa o el contenido líquido que albergue, así será sus síntomas. Habitualmente se presenta como un dolor de hombro inespecífico difícilmente localizable a punta de dedo, dolor al movimiento o incluso en reposo, imposibilidad de dormir sobre el lado del hombro afecto, limitación de movimiento del brazo, principalmente en la elevación lateral y en las rotaciones; e incluso dolor irradiado a distancia en el brazo en forma de calambre o hacia la zona cervical.

En nuestro centro contamos con los mejores medios ecográficos para determinar con exactitud la lesión de la bursitis subacromial y establecer el tratamiento más adecuado según sus características. Será de vital importancia conseguir:

  • Reducir la inflamación de la bursa y restablecer la presencia de líquido.
  • Normalizar la estructura a nivel ecográfico para evitar pinzamiento subacromial.
  • Mejorar tendones y musculatura asociados que nos mejoren el complejo del hombro y prevenir reincidencias.
  • Corrección postural de la cintura escápulo-humeral.

Es fundamental tener una buena adherencia al tratamiento y no conformarnos solo que la mejora del dolor, ya que es una patología con gran índice de recidivas si no se cura correctamente.

Para evitar el gran índice de recidivas que produce esta patología, en nuestro centro contamos con un dispositivo llamado “Redcorda través del cuál podemos valorar a nivel neuromuscular, ya que en dicha patología se produce alteraciones de los patrones musculares tanto a nivel de estabilidad proximal (zona lumbopélvica) como de control motor a nivel escapular, además de producir una disquinesia escapular. En este caso, debemos realizar un tratamiento de rehabilitación integrador donde comencemos por una estabilidad proximal lumpopélvica y después continuar hacia nivel distal.

Para la disquinesia escapular deberá optimizarse primero a nivel anatómico, dando movilidad a la estructura y después progresar a restaurar la estabilidad dinámica escapular reeducando a los estabilizadores como son el serrato anterior y trapecio inferior minimizando a su vez la activación de trapecio superior.

Otro punto a trabajar con este sistema es la corrección postural, una vez realizado el tratamiento anterior, donde se procederá a trabajar musculatura interescapular y a proceder a realizar ejercicio funcional con nuestro equipo de readaptación.

 

Te dejamos con un caso clínico de bursitis que tratamos en la clínica ya hace algún tiempo.

 

RUBÉN DÍAZ FISIOTERAPEUTA

 

Rubén Díaz

Fisioterapeuta

 

 

 

 

 

 

Ana Hierro fisioterapeuta en Vital&Clinic

 

 

Ana Hierro

Fisioterapeuta

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